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Fernando Álvarez.

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martes, 20 de agosto de 2013





 ENCONTRÁNDOME






Toda la vida creyendo que soy flexible... para luego descubrir que la vehemencia con la que defiendo últimamente mis opiniones, esta vez no es señal de pasión. Es rigidez. Desencanto


Descubro, poco a poco, que la flexibilidad no precisa de datos. Precisa de silencios, de introspecciones, de vacío, de soledades. La flexibilidad es cuestionar lo que, dentro de nuestro cerebro, nos han construido desde el exterior: la historia acerca de la verdad que nos han contado; el cuentecillo que te narraron, con el que se fueron alimentando tus creencias, los datos que manejas, el grado de humor que te han enseñado, la sutileza o la brutalidad aprendida en la familia, tus valores y el valor que les das a mantenerlos a toda costa, la sonrisa que vendiste, el gesto que regalaste por unas migajas de cariño... La flexibilidad es quedarte vacío, poder descubrir al otro, pasándolo a través de tus propios procesos vivenciales. Encontrarte. Entender que las opiniones de los demás son maravillosas, incluso las creencias y rigideces de los demás lo son; y entenderlo no porque es lo que debes hacer, sino porque estás dentro de ti, buceando, y paradójicamente, por los caminos subterráneos de tu vivencia, te sorprendes con que puedes encontrarte con otros pasadizos, que ahora puedes tolerar mejor otros puntos de vista, porque ya tienes el tuyo. Ser flexible no es gratis… Si no tienes libertad para tener tus propias opiniones, acabarás luchando contra las de todos... La flexibilidad como concepto, como ley, como juego intelectual de envidias o competición, de lucha insegura por ser quien tiene la verdad más adaptada, la flexibilidad del intelecto disfrazada de relativismo, es uno de los peores dogmas que existen. Es la antesala del miedo, de la vergüenza. En cambio, la flexibilidad sentida y real, es un desenmascaramiento de todas las fantasías huecas, de todos los miedos y datos que no has experimentado, y una mirada limpia de aceptación y posibilidad ante lo que otros vivencian.

Me conozco las principales teorías psicológicas y filosóficas. Prácticamente todas las ideas que se manejan (o similares) para promover el cambio personal. Al final todas las teorías te muestran una parte, una cara, de lo real. Otras consiguen mostrar mil partes distintas, borrosas, irreales; que te pueden enseñar mucho de lo que podría ser la realidad, aunque ni es la realidad, ni sirve del todo. Decía un terapeuta hipnólogo que conocí, Jesús Blanco, que los libros de autoayuda sólo le sirven a quien no los necesita. Pues pasa parecido en las terapias específicas (deleite de quien está ya bien, como una forma de regodearse en la expresión de lo conseguido, igual que ir al teatro) y otras terapias donde el concepto teórico (inflexible) es unificar a toda la humanidad. Aunque resulta que yo promulgo eso y luego no tengo demasiada simpatía por el de al lado siquiera…  Terapias que son como ponerle una mano de pintura tras otra, sin cesar, a una casa en ruinas, o como colocarle a un Seiscientos la carcasa de un Ferrari… No se crean vínculos sólidos, porque no se pretende, pero, en cambio, si se pretende mostrarle la verdad al resto de disciplinas, afuera, que no están a tu nivel. Ni dentro del grupo pretendes congraciarte con nadie que no sea tu personaje, ni crees en una posible adaptación COMÚN al resto de humanos (yo soy el que tiene la razón. Algún día lo comprenderán ellos) Ninguna especialidad en ayuda humana debería de desmarcarse del trato personal, íntimo y diferenciado a cada persona que pertenece a su formación (no tratar a todos como un mueble, un “algo” indiferenciado) porque al formar a otros en una materia, igualmente tienes que transmitirles también un trato exquisito, una atención personalizada, por la que también están pagando (muchos profesores de instituto están más interesados en inculcar su asignatura como mercenarios, que en educar, a la vez que explican la materia académica, como personas)  Toda formación que pretenda enseñarte a ser maestro, tutor, guía o facilitador de algo, necesita de un proceso también de trabajo personal (no sólo académico), de relativismo real, de humildad; un espacio en el que crecer a nivel humano, además de crecer en la disciplina que sea. Porque para aprender a guiar hay que haber sido guiado. No por ganar en empatía, sino porque los procesos son parecidos, y mucho del conocimiento práctico que utilizamos proviene de experimentar, imaginar, uno mismo (no significa que haya que haber sido antes toxicómano para ayudar a personas con drogodependencias, pero sí tener alguna base de experiencias en superación, retos, recuperación, etc. No haber huido de todo problema personal para ponerse en el lado del “carcelero”, del que cura, porque intelectualmente supe posicionarme)

Yo, al conocer casi todas las teorías, puedo decir sin temor a equivocarme (aunque da igual que me equivoque o no, eres tú quien le dará significado o no se lo darás, con lo que hagas luego) puedo escribir aquí, que la mejor teoría es la que sale de ti mismo. La que encuentras en ti y nace de cuidarte, de escucharte, de comprobar, de tropezar, de verificar, de cuidar tu cuerpo, de sentir tu dolor y tu placer, tu fatiga, de controlar tu alimentación, de superar las opiniones ajenas, de liberarte de rencores, envidias, etc. de sentir todo aquello que te sirva y llegar hasta a ello, con ayuda, pero sobre todo con tu propia ayuda. De marcar tu propio camino. 

Hoy, de momento, sólo he conseguido entender que no he sido flexible últimamente. El proceso de vaciado, de encontrarme, de liberarme, de sentir cada distinción, cada emoción por mi cuerpo…Va a comenzar ahora. Si algo te ha removido de lo que escribí, enhorabuena! parece que tú también estás en camino de encontrarte. Posiblemente nos topemos por allí abajo, en lo sólido, en lo mágico, por algún pasadizo, en donde la risa resuene profunda y el calor ajeno se soporte bien protegido. 
Bienvenido.




miércoles, 13 de octubre de 2010

HACIA ADENTRO


Buenas!!  Llevo unos días queriendo sacar varios temas (Focusing, Diógenes, Pensamiento vs Acción... Ya los iré sacando más adelante, si se tercia) Hasta ahora no me he visto con el ENTUSIASMO necesario de volver a escribir en el blog, y, ahora que tengo ese entusiasmo, me parece que ya me van quedando caducos esos temas, y sólo volverán si merecen ser traidos de nuevo...

Ahora mismo quiero hablar de la soledad, de la confianza en uno mismo, de la capacidad de darse autosoporte... Voy buscando esa capacidad y a ráfagas la consigo; de todas formas sigo necesitando de los demás, de forma dependiente, en lugar de aportar a los demás... La confianza en uno mismo es fugaz, como destellos de luz que van aproximándose hacia ti. No siempre consigo confiar en mi, y parece claro que el viaje más importante es hacia dentro. Quise poner algo en el blog, buscando quizás vuetro agrado o vuestra aprobación; como si alguien me pudiera aportar algo que me falte (compartir se puede compartir, pero no pretender ser sólo una mitad y dar y recibir mitades de los demás...) Necesitar expresarte porque tienes algo que decir, es mucho más bonito que, necesitar tener algo que decir porque tienes que expresarte a la fuerza... Por eso sí que escribo hoy. Cuando se tiene algo en mente, que sientes importante, te apetece mucho comunicarlo... Por eso creo que un porcentaje muy alto de la felicidad de cada cuál está muy cerca, y la puede encontrar ahí dentro; lo demás es un feedback poderoso, pero no imprescindible, de los demás.....

 Siguiendo desde el nacimiento, allá por la primera entrada... Cuando era niño no me importaba ser diferente aquellas veces que casualmente resultaba diferente de los demás (me refiero simplemente a estar alegre, a disfrutar la vida, sin nada más raro que eso...) Entonces la espontaneidad me iba surgiendo. De niño puede ocurrir que ya te sientes perfecto tal como eres, que te veas con buenos ojos en los espejos, te sientas vivo y no te importe estar equivocado: que no te importe que el ritmo de la vida, allá afuera, sea el de la tristeza y la monotonía... Luego llega la adolescencia y no podemos ser diferentes: la excepción tiene que seguir las reglas, y el entorno nos enseña a que tenemos que pasar (des)apercibidos, que tenemos que ser uno más, o uno menos, en lugar de poder ser uno mismo... Los ojos te miran, te perciben: tus cercanos te intentan meter en la rueda de mediocridad rutinaria.... Te mezclas y te comparas: ahora,  para ser tú, no basta con sentirte, ahora tienes que ser "mejor que" (en lugar de ser "el mejor tu" que ya eres, cuando te dejas en paz, de forma natural), tus "semejantes" (que no se sabe quienes son en concreto) y en ese programa de autoperfeccionamiento enfermizo, te haces un borrego más, un muñeco... (aún tratando de ser "mejor que" es igualmente peligroso resaltar, esa mejoría es para inflarse los egos unos a otros) Para poder ser "ese tu" que te permiten, te corrompes y tratas de ser como los otros, incluso para ser especial, como si no fueras ya, tú mismo, lo mejor de lo mejor........

Ya, de adultos, las personas tratan de volver a ser el "uno mismo" originario (no nos damos cuenta de que siempre lo hemos sido, igualmente, que todos son procesos) Y para poder expresar esa esencia que tanto anhelamos, vamos quitando capas de cosas que no son nuestras, que no nos pertenecen (creencias, miedos, costumbres...) A veces para ser TU, de forma auténtica, necesitas simplemente respirar; a veces necesitas del contacto de los otros para reciclar tu pensamiento y volverlo positivo; otras veces necesitas pararte, sin evadirte, concentrándote en la tarea más simple que estés realizando y observando cómo vienen, sin distracciones, sólamente tus pensamientos más importantes. A veces necesitas, simplemente, hacer algún cambio (el que fuere) por pequeño que sea, haciendo algo de un modo no usual (un pequeño cambio en la forma de hacer cualquier detalle insignificante puede ser muy importante, formando un efecto "bola de nieve" y llegar a cambiarte la vida), dando en la tecla de lo más grande que se pueda imaginar. A veces necesitas, para ser tú, tener un optimismo infantil, ilógico y absurdo, de los que llaman la atención (a pesar de esa peligrosidad, considero que es mejor participar de la vida, estar "equivocado".y poder hacer cosas, que tener la razón y quedarte quieto y estático, atascado en tu "realismo") La vida es amplia y variada y no hay una sóla versión; los límites del TU te los pones tu mismo, con tus creencias caducas, con tus sueños y esperanzas inútiles...Tú te vas limitando, con tus miedos y tu inercia, todo el potencial y riqueza que ya tienes... El viaje es hacia dentro primero; y sólo se llega prestando atención a tu presente: a lo obvio. El presente tiene ojos que sólo miran al futuro, está colocado mirando hacia adelante; el pasado es un sueño imposible, un recuerdo que, aunque actual, es artificioso, de algo que hemos dibujado a nuestro antojo, pero que ni se puede vivir ya, ni existe en modo alguno (puede ser interesante "reproducirlo" pero siempre será en el presente)  En cambio, el futuro estamos empezando a construirlo ahora mismo, sintiéndote quien eres y quien quieres ser (y que ya eres, en cierta forma)

Sólo funcionamos en el presente. Muchas veces damos vueltas y vueltas a algo que queremos hacer, y no llegamos nunca a hacerlo. Mi hipótesis es que nuestro cerebro cree que ya lo hemos hecho; nuestra pobre mente piensa que cierta actividad, al ser pensada, ya ha sido realizada. Nos decimos una y otra vez: "tengo que llevar este papel", "tengo que estudiarme este texto" y estamos tan cansados y hemos invertido tanta energía en ese pensamiento, que ya no quedan fuerzas para llevarlo a la práctica....(de ahí el dicho de las sabias madres "se tarda más en decirlo que en hacerlo") De la misma forma, en terapia pasamos mucho tiempo hablando del problema y así no nos suele quedar tiempo, ni energías, para abordar la solución (mitad de tiempo en cada cosa quizás sería lo más aconsejable) Inutilmente, nos esforzamos en querer cambiar la vida del paciente, en querer cambiar todo su entorno o buscar culpables, como ya comenté respecto a las causas ("si no tuvieras ese padre", "si no te juntaras con esos amigos...") El caso es que la vida del paciente es así y eso no podemos cambiarlo. Sin embargo, aceptando al paciente, y abordando directamente y sencillamente su problema, podemos ayudar a la persona a encontrar sus propios recursos para hacerle frente, desde su modo de vida (nos guste o no esa vida) al problema que le afecta; y acompañar y sugerir muy distintas soluciones (la solución única es, simplemente, una falta de imaginación y pericia por parte del terapeuta) que pueda ser factible, desde su forma de ser y de su forma especial y única de actuar en el mundo.

Y es que yo creo que da igual la forma, la doctrina, el espacio físico, el caché, la escuela psicológica, la popularidad, la apariencia o la estructura fría, con la que acompañemos a nuestros pacientes. Considero que es, justo, este viaje hacia dentro lo que les puede ayudar. Justo esta fuerza dentro de ellos, que no imaginaban, la que les puede dar fuerzas y salvar; un viaje que pueden imitarte, observándolo en ti, y a la vez pueden explorar en sí mismos.

Gracias por leer esta entrada.

sábado, 9 de octubre de 2010

NACIMIENTO DEL BLOG

Estoy muy contento, porque acabo de inaugurar este blog. Espero que sirva para poder intercambiar experiencias de todo tipo y aprender, en nosotros, de todo aquello que captemos de nutritivo, en la experiencia de los demás. BIENVENIDOS!!! No hace falta ser psicólogo, ni siquiera saber de psicología o filosofía, para participar por aquí. Y es que la sensación de cada persona, sus vivencias únicas, etc. Son mucho más fructíferas, según pienso yo, que el libro más vendido o las enseñanzas que pueda aportar el terapeuta más popular. Así que adelante. No es un blog para demostrar lo listos que somos, ni para darle brillo a nuestras carencias, encumbrándonos dialécticamente. A mi me interesa para hacerme publicidad profesional y para compartir experiencias que nos hagan crecer (curiosamente más para lo último) Sin la vanidad de buscar el halago, pero si con la fantasía megalomaniaca y dionisiaca necesaria, de querer cambiar el mundo (o nuestra visión de él) y de entonces disfrutarlo. Esto no es terapia de grupo, es vida; y la vida también es terapia, siempre y cuando te aporte algo positivo.

Comenzando... Es este el comienzo de este blog? Existe un comienzo absoluto de algo? Siempre tendemos a buscar los comienzos de aquello que queremos controlar, de aquello que no entendemos. Buscamos la causa de nuestros problemas, en lugar de buscar la solución, o de tratar de entender lo que denominamos "problema". Al final las causas sólo llevan a más excusas y a más explicaciones circulares... "Esto me pasa porque de pequeño mi padre era muy duro conmigo" "Mi padre era duro conmigo, porque también mi abuelo fue muy duro con él" El análisis sigue comiendo de la misma energía que genera el problema, sin más alternativa... Saber causas no aporta ningún cambio: el mejor análisis no suele cambiar mucho las situaciones. El organismo es el motor de la acción; cuando el motor está encendido el cerebro puede planificar y conducirse a la consecución de algo... Mientras no. Y el cuerpo, como todos sabemos, funciona de manera simultánea, no hay una causa que anteceda a la otra.

Comienzos... Alguna gente ve el nacimiento como un punto cero; la tábula rasa (una pizarra vacía, por escribir) Ven el nacimiento como la causa última, comienzo inicial, del ser vivo. Ven el Big Bang como la causa última, comienzo inicial, del universo... Otras personas se manejan en el otro extremo: creen que todo esta predeterminado (la pizarra está ya escrita por "alguien" o "algo" de antemano), y sienten que por allá, en un punto en el futuro, hemos nacido para algún fin (más allá del fin propio de vivir!) y tenemos algún tipo de misión. Me gustaría decir que yo tengo una postura intermedia (y es que siempre en psicología triunfan las teorías unificadoras y equilibradas), y que mis sensaciones van en un punto céntrico del segmento... Aunque es cierto que, en cierta manera, si que tomo algo de ambas posturas, no acierto a ver el universo de forma tan lineal... Para algunos, entre ellos yo, las cosas se dan de manera simultánea, el universo se expande y se contrae a la vez (desde otro punto de vista, que la nada también es universo jeje), el tiempo está todo contenido ahora, es circular y se repite... La pizarra está vacía y está llena de la misma manera, es todo posibilidad y completud....

A lo mejor, al comienzo, ni eramos un mero agregado vacío de los genes de nuestros padres, con capacidad para rellenar de experiencias nuestro hueco cerebro, ni tampoco teníamos una misión predeterminada en la familia, o en el mundo, de aportar nada en concreto a la vida de nuestros semejantes. Igual es que ya éramos, ya somos, ya estábamos (en potencia y para atrás) Igual el producto acabado de lo que somos guiaba, ya desde atrás, lo que empezábamos a ser. Igual hemos sido muy inteligentes, al haber elegido nacer de unos padres que nos podían dar la vida en buenas condiciones (las suficientes al menos para estar aquí ahora mismo bien vivos) No hace falta imaginarse un alma o un destino para esto... A lo mejor no son exactamente los padres los que educan al niño, sino que el niño puede que también eduque a los padres, abriéndose paso a la vida...

Igual este blog no empieza aquí, no empieza hoy. Igual todas mis experiencias, toda tu curiosidad, todas mis inquietudes vitales y personales, toda tu sabiduría, han venido aquí a juntarse, o ya estaban, sin principio ni fin, para, simplemente SER. Empezamos bien.

Bienvenidos a este blog....