Un espacio para hablar sobre psicología, en cualquiera de sus vertientes. Enfocado a la práctica, a la indagación, a todo aquello que nos sirva para crecer y hacer cambios reales en nuestras vidas. Se busca la participación, lluvia de ideas, etc.
Ubicación
Fernando Álvarez.
Consulta de Psicología:
Dirección: C/ Santa María Reina nº 4, 1º A
C.P. 28041. MADRID (junto al metro San Fermín-Orcasur)
E-mail: psicoalvarez@hotmail.com
Teléfono: 654-049-062
Consulta de Psicología:
Dirección: C/ Santa María Reina nº 4, 1º A
C.P. 28041. MADRID (junto al metro San Fermín-Orcasur)
E-mail: psicoalvarez@hotmail.com
Teléfono: 654-049-062
miércoles, 13 de octubre de 2010
HACIA ADENTRO
Buenas!! Llevo unos días queriendo sacar varios temas (Focusing, Diógenes, Pensamiento vs Acción... Ya los iré sacando más adelante, si se tercia) Hasta ahora no me he visto con el ENTUSIASMO necesario de volver a escribir en el blog, y, ahora que tengo ese entusiasmo, me parece que ya me van quedando caducos esos temas, y sólo volverán si merecen ser traidos de nuevo...
Ahora mismo quiero hablar de la soledad, de la confianza en uno mismo, de la capacidad de darse autosoporte... Voy buscando esa capacidad y a ráfagas la consigo; de todas formas sigo necesitando de los demás, de forma dependiente, en lugar de aportar a los demás... La confianza en uno mismo es fugaz, como destellos de luz que van aproximándose hacia ti. No siempre consigo confiar en mi, y parece claro que el viaje más importante es hacia dentro. Quise poner algo en el blog, buscando quizás vuetro agrado o vuestra aprobación; como si alguien me pudiera aportar algo que me falte (compartir se puede compartir, pero no pretender ser sólo una mitad y dar y recibir mitades de los demás...) Necesitar expresarte porque tienes algo que decir, es mucho más bonito que, necesitar tener algo que decir porque tienes que expresarte a la fuerza... Por eso sí que escribo hoy. Cuando se tiene algo en mente, que sientes importante, te apetece mucho comunicarlo... Por eso creo que un porcentaje muy alto de la felicidad de cada cuál está muy cerca, y la puede encontrar ahí dentro; lo demás es un feedback poderoso, pero no imprescindible, de los demás.....
Siguiendo desde el nacimiento, allá por la primera entrada... Cuando era niño no me importaba ser diferente aquellas veces que casualmente resultaba diferente de los demás (me refiero simplemente a estar alegre, a disfrutar la vida, sin nada más raro que eso...) Entonces la espontaneidad me iba surgiendo. De niño puede ocurrir que ya te sientes perfecto tal como eres, que te veas con buenos ojos en los espejos, te sientas vivo y no te importe estar equivocado: que no te importe que el ritmo de la vida, allá afuera, sea el de la tristeza y la monotonía... Luego llega la adolescencia y no podemos ser diferentes: la excepción tiene que seguir las reglas, y el entorno nos enseña a que tenemos que pasar (des)apercibidos, que tenemos que ser uno más, o uno menos, en lugar de poder ser uno mismo... Los ojos te miran, te perciben: tus cercanos te intentan meter en la rueda de mediocridad rutinaria.... Te mezclas y te comparas: ahora, para ser tú, no basta con sentirte, ahora tienes que ser "mejor que" (en lugar de ser "el mejor tu" que ya eres, cuando te dejas en paz, de forma natural), tus "semejantes" (que no se sabe quienes son en concreto) y en ese programa de autoperfeccionamiento enfermizo, te haces un borrego más, un muñeco... (aún tratando de ser "mejor que" es igualmente peligroso resaltar, esa mejoría es para inflarse los egos unos a otros) Para poder ser "ese tu" que te permiten, te corrompes y tratas de ser como los otros, incluso para ser especial, como si no fueras ya, tú mismo, lo mejor de lo mejor........
Ya, de adultos, las personas tratan de volver a ser el "uno mismo" originario (no nos damos cuenta de que siempre lo hemos sido, igualmente, que todos son procesos) Y para poder expresar esa esencia que tanto anhelamos, vamos quitando capas de cosas que no son nuestras, que no nos pertenecen (creencias, miedos, costumbres...) A veces para ser TU, de forma auténtica, necesitas simplemente respirar; a veces necesitas del contacto de los otros para reciclar tu pensamiento y volverlo positivo; otras veces necesitas pararte, sin evadirte, concentrándote en la tarea más simple que estés realizando y observando cómo vienen, sin distracciones, sólamente tus pensamientos más importantes. A veces necesitas, simplemente, hacer algún cambio (el que fuere) por pequeño que sea, haciendo algo de un modo no usual (un pequeño cambio en la forma de hacer cualquier detalle insignificante puede ser muy importante, formando un efecto "bola de nieve" y llegar a cambiarte la vida), dando en la tecla de lo más grande que se pueda imaginar. A veces necesitas, para ser tú, tener un optimismo infantil, ilógico y absurdo, de los que llaman la atención (a pesar de esa peligrosidad, considero que es mejor participar de la vida, estar "equivocado".y poder hacer cosas, que tener la razón y quedarte quieto y estático, atascado en tu "realismo") La vida es amplia y variada y no hay una sóla versión; los límites del TU te los pones tu mismo, con tus creencias caducas, con tus sueños y esperanzas inútiles...Tú te vas limitando, con tus miedos y tu inercia, todo el potencial y riqueza que ya tienes... El viaje es hacia dentro primero; y sólo se llega prestando atención a tu presente: a lo obvio. El presente tiene ojos que sólo miran al futuro, está colocado mirando hacia adelante; el pasado es un sueño imposible, un recuerdo que, aunque actual, es artificioso, de algo que hemos dibujado a nuestro antojo, pero que ni se puede vivir ya, ni existe en modo alguno (puede ser interesante "reproducirlo" pero siempre será en el presente) En cambio, el futuro estamos empezando a construirlo ahora mismo, sintiéndote quien eres y quien quieres ser (y que ya eres, en cierta forma)
Sólo funcionamos en el presente. Muchas veces damos vueltas y vueltas a algo que queremos hacer, y no llegamos nunca a hacerlo. Mi hipótesis es que nuestro cerebro cree que ya lo hemos hecho; nuestra pobre mente piensa que cierta actividad, al ser pensada, ya ha sido realizada. Nos decimos una y otra vez: "tengo que llevar este papel", "tengo que estudiarme este texto" y estamos tan cansados y hemos invertido tanta energía en ese pensamiento, que ya no quedan fuerzas para llevarlo a la práctica....(de ahí el dicho de las sabias madres "se tarda más en decirlo que en hacerlo") De la misma forma, en terapia pasamos mucho tiempo hablando del problema y así no nos suele quedar tiempo, ni energías, para abordar la solución (mitad de tiempo en cada cosa quizás sería lo más aconsejable) Inutilmente, nos esforzamos en querer cambiar la vida del paciente, en querer cambiar todo su entorno o buscar culpables, como ya comenté respecto a las causas ("si no tuvieras ese padre", "si no te juntaras con esos amigos...") El caso es que la vida del paciente es así y eso no podemos cambiarlo. Sin embargo, aceptando al paciente, y abordando directamente y sencillamente su problema, podemos ayudar a la persona a encontrar sus propios recursos para hacerle frente, desde su modo de vida (nos guste o no esa vida) al problema que le afecta; y acompañar y sugerir muy distintas soluciones (la solución única es, simplemente, una falta de imaginación y pericia por parte del terapeuta) que pueda ser factible, desde su forma de ser y de su forma especial y única de actuar en el mundo.
Y es que yo creo que da igual la forma, la doctrina, el espacio físico, el caché, la escuela psicológica, la popularidad, la apariencia o la estructura fría, con la que acompañemos a nuestros pacientes. Considero que es, justo, este viaje hacia dentro lo que les puede ayudar. Justo esta fuerza dentro de ellos, que no imaginaban, la que les puede dar fuerzas y salvar; un viaje que pueden imitarte, observándolo en ti, y a la vez pueden explorar en sí mismos.
Gracias por leer esta entrada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Me parece interesantísimo el tema de la adolescencia, nunca pensé que podría ser una época tan difícil, porque es como un tránsito hacia la edad adulta donde vuelves a ser tú... siempre he tenido la creencia de que en el fondo siempre tenemos la misma esencia, yo me identifico 100% con la niña que era a los 5 años...
ResponderEliminarpero lo de la vuelta a tu YO más profundo en la edad adulta, me parece una idea bella y sublime, en términos kantianos...
Ese optimismo infantil e ilógico, creo que ayuda a vivir, vaya si ayuda... cómo decía aquel filósofo inglés, muchas veces no es lo que nos pasa, sino cómo lo tomamos.... y por último infaltable una de mis citas favoritas de caetano veloso, de perto ninguem é normal...
Otra vez más MAGISTRAL!!! De verdad que me ha encantado y no sólo la forma sino el fondo... Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que has escrito. Creo que has reflejado de la mejor manera posible cómo vamos creciendo como personas desde el niño inocente y espontáneo, al adolescente que lucha por encajar aún a costa de ser "otr@" y vuelta de nuevo al origen... A esa adultez difícil o mejor dicho a esa adultez que NOSOTROS nos empeñamos muchas veces en hacer tediosa y complicada... En este momento en lugar de preocuparnos por ser y no por parecer aún seguimos anclados en estereotipos, viejas creencias, rutinas... Volvamos a ser niñ@s y sigámonos emocionando con lo nuevo, vibrando con lo impredecible, haciendo posible lo imposible y siendo, simplemente felices sin pesadas mochilas cargadas de problemas, preocupaciones, malestar...
ResponderEliminarUn abrazo, Dieguito
PD: Gracias a ti por escribir de la manera en que lo haces y confía Fernando, CONFÍA en ti, en los demás y en el mundo!!!
"De cerca nadie es normal" Sí Clau jajaja Que bueno el Caetano Veloso. Pero en fin, es así por suerte casi, no? Lo importante es no ver esas diferencias como algo a eliminar, sino como algo nuevo a conocer. Me agrada mucho que no pierdas nunca esa espontáneidad fresca y natural que te caracteriza, y esa positividad!!! Por cierto, quién es el filósofo británico? A mi eso me suena más al psiquiatra judío, Viktor Frankl, pero igual hay dos que dijeron algo parecido, que suele ocurrir.
ResponderEliminarBuenooo Dieguito, me encanta lo que has puesto; y muy acertado eso de que nosotros nos hacemos la etapa adulta tediosa, que no es que venga así de fábrica. Y gracias a ti por tus palabras; sí que es importante confíar en uno mismo y en los demás: en que cada cual estará bien, se sabrá cuidar, etc. En lugar de hacer de la preocupación, por el otro, y la rumiación una virtud jeje
Tema abierto para quien quiera aportar más cosas, por supuesto!
Bienvenido al mundo bloguero! Muy buenas las dos entradas, ayudan a la reflexión como todo lo que escribes! poco más que aportar por mi parte, que no me quiero repetir! Un saludo
ResponderEliminarHola Fernando!!! He encontrado tu blog por casualidad, y espero tener tiempo para poder leerlo y disfrutarlo!.
ResponderEliminarPor lo que veo tienes el máster en psicopatología y salud de la UNED, yo me acabo de matricular y empiezo dentro de una semanita. Me gustaría saber tu opinión y si realmente vale la pena ( yo creo que si), y sobre todo si ocupa mucho tiempo.
Tengo 14 años de experiencia en el ámbito de la clínica y también soy profesora de psicología de una universidad privada...... Bueno espero tu opinión. Gracias
Un saludo. AGUA
Hola Agua. Pues la verdad es que mucho mucho tiempo no ocupa el máster. Son trabajos que se pueden ir haciendo pausadamente. Me pareció que sí vale la pena... La parte práctica siempre se echará a faltar, pero las conferencias me resultaron muy interesantes. La bibliografía que te dan está muy bien, muy resumida y esquemática y con los últimos estudios (muchos utilizan estos libros para prepararse el exámen PIR)
ResponderEliminarBueno, pues me alegro que hayas encontrado el blog, espero retomarlo algún día, que hace bastante tiempo que no pongo entradas nuevas.
Un saludo!
20 de febrero de 2011 12:34